sábado, 2 de julio de 2011

Capítulo 5. Planes de verano

En cuanto volví a casa después de haber quedado con Mel, miré el móvil y tenía 5 llamadas perdidas de Nacho, ¿habrá pasado algo?, le llamé y comunicaba, no entendía nada pero supuse que estaba hablando con Jorge… su mejor amigo. 
Mañana acababa el instituto y las VACACIONES DE VERANO llegaban; no puedo esperar!!
Estaba planchándome el pelo cuando oí mi móvil, corrí a la habitación para ver quién era…
Era el número de Nacho, lo cogí,
-Nacho?
-Susi, buenas noticias, mis padres se van este fin de semana y el instituto termina mañana, podrías decirle a tus padres que te vas a casa de Mel el fin de semana y así pasamos tiempo juntos…
-Errr… eso sería prefecto, ahora mismo llamo a Mel y se lo digo a mis padres, muchas gracias.
-Vale perfecto, llámame después, te quiero.
-Y yo.
Un fin de semana juntos, no me lo puedo creer, va a ser genial! No puedo esperar a verle mañana.

lunes, 13 de junio de 2011

Capítulo 4. Felicidad



Lo tengo, bien! Tengo la respuesta, voy a llamar a Mel para contarle todo.
-Mel!! No te vas a creer ¿qué? Nacho me ha dado la respuesta.
-¿Qué dices gorda? ¿En serio?, Quedamos y me cuentas, te paso a recoger en 20 minutos, ¿Te parece?
-Perfecto, te quiero.
-y yo.
Me vestí y maquillé, no podía esperar…
No podía esperar a ver a Mel y contarle todo lo que había pasado.
Llamaron al timbre y bajé corriendo las escaleras para abrir la puerta, -es para mí –grité
Abrí la puerta y ahí estaba… ¿Nacho? ¿Qué haces aquí?
-emm, Nacho, hola, estaba esperando a Mel, íbamos a salir y ¿qué haces aquí?
-hola, yo también me alegro de verte Susi, la verdad es que ¿por qué no, venir a visitar a mi nueva novia y darle una sorpresa?
-jajaja Claro, muchas gracias por venir.
-Bueno, entonces, será mejor que te deje si has quedado con Mel.
-Me siento mal, ya que has venido, quédate hasta que llegue ¿no?
Subimos a mi habitación y nos sentamos en la cama, nos empezamos a besar como si el mundo acabara, y  una cosa llevó a la otra, y ya os podéis imaginar el resto…
Llamaron al timbre, mierda, es Mel, se me había olvidado; me vestí lo antes que pude.
-Nacho, vístete, por favor, es Mel, corre!
Bajé y abrí la puerta…
-Hola Mel, pasa.
-Bueno, ¿estás lista?
-Si claro, eh bueno, Nacho está arriba que ha venido a verme pero ahora mismo se va.
Nacho, venga, que nos tenemos que ir.
Bajó las escaleras con la camisa al revés, Mel ya lo sabía, le besé y le dije al oído que sería mejor que se girara la camisa antes de llegar a casa.


lunes, 6 de junio de 2011

Capítulo 3. Saber perdonar...

Sabía que le había hecho daño, sabía que le costaría perdonarme pero al fin y al cabo tendrá que hacerlo... Le he querido como a nadie; y por un simple error no voy a dejar que se vaya todo a la mierda.
Llamé a mi mejor amiga Melisa (Mel, es muy guapa, con el pelo rubio y unos himnotizantes ojos azules) y estuvimos hablando del tema, ella es la única que siempre estará aquí de verdad, que siempre me ayudará pase lo que pase.
Su madre contestó al teléfono,
-Marisa, soy Susi, está Mel?
-Sí corazón, ahora mismo te paso con ella
-Gracias un beso
-Gordi
-Mel Mel Mel
-Susi, ¿qué pasa?
-No te vas a creer, he ido a casa de Nacho, oh dios, ni si quiera me creo lo que acabo de hacer
-¿Estas loca? ¿Qué has hecho?
- Le he pedido perdón y que volviéramos, no sé si lo hará pero es que le necesito, se que la cague muchísimo pero le necesito, no sabes lo que le echo de menos, no soy capaz de dar un solo suspiro sin acordarme de él, de sus besos, de sus caricias…
-Joder… No sé qué decir, yo sé que él te quiere muchísimo pero tienes que entenderle, le hiciste daño…
-Lo sé pero…
-¿pero qué?
¡Una llamada en espera! ¡Era él seguro, tenía que serlo!
-bueno gorda, tengo una llamada en espera y creo que es de Nacho, ahora te llamo te quiero.
La verdad es que Mel tenía razón, había sido una estúpida y una egocéntrica, pero asumo mis errores, ojalá pudiera volver al pasado, pero no puedo a sí que simplemente tendré que seguir con ello y ver lo que pasa…
-¿Si?
-Susi, soy Nacho…
-Eh si, eh hola Nacho, ¿qué pasa?
-Bueno, lo he pensado …

jueves, 2 de junio de 2011

Capítulo 2. Cuando pedir perdón se convierte en una costumbre ...

Estábamos los dos sentados en mi salón contemplándonos el uno al otro; era una situación bastante rara. Susi y yo salimos hace un par de semanas, llevábamos 3 meses y me dejó, bueno más bien se acostó con otro…
Pero yo seguía colado por ella, cada vez que la veía por los pasillos me moría, cada vez que la veía con otro chico, me mataba por dentro; todos esos sentimientos y cosas que se me pasaban por la cabeza, no podía dejarlo pasar.
-Susi, quiero que hablemos las cosas, sé lo que hiciste pero quiero aclaraciones…
-Mira, me arrepiento muchísimo de ese día, estaba borracha, fue una fiesta y me descontrolé, pero tú eliges si me perdonas o no, por eso estoy aquí…
-Ehh… yo… no…no sé qué decir.
-Di que sí.
-Me hiciste daño, un simple perdón no aclararán las cosas, me has hecho quedar como un imbécil y lo más importante, me has hecho daño…
-Lo sé, pero lo estoy intentando, yo te quiero a ti.
La dije que debía pensarlo y e se fue, abrí la puerta y salió.
No sabía qué hacer, ella me gustaba pero el daño ya estaba hecho… Cogí el teléfono y la llame, pero tenía el móvil apagado a sí que la dejé un mensaje, “sigues siendo mi princesa…”

lunes, 30 de mayo de 2011

Capítulo 1. Noches en vela...

Oí el timbre de la puerta, miré al reloj, eran las 09:00 de la mañana un sábado; me extrañó que la puerta sonará también me asombró que estuviera despierto pero sinceramente últimamente no dormía precisamente bien. Me dirigí hacia la puerta, miré por la mirilla y reconocí ese rostro mojado, esos ojos, esa mirada; no podía ser… ¿Qué hacía ella aquí? ¿Qué es lo que quería ahora? Mi corazón palpitaba más rápido por segundos. ¿Debía abrir la puerta o no? El caso es que aunque ella me hubiera olvidado  yo a ella no, a si que abrí la puerta; ahí estaba, delante de mi puerta, su pelo castaño estaba goteando, lo que lo hacía brillar aún más… Sus ojos miraban fijamente y con frialdad. La invité a pasar. Sé que ella ya no sentía lo mismo, pero apenas pasó una semana desde que lo dejamos y cada vez que la veía era un infierno, nunca antes había sentido lo mismo por nadie, esa chica me había llegado. Cuando la invité a pasar la ofrecí una toalla secarla la ropa, se quitó su ropa y se puso la toalla luego le dejé una camisa mía mientras su ropa se secaba, se sentó en el sillón y espero, traje algo de beber y me senté con ella, hubo un silencio incómodo durante unos 20 minutos hasta que ella fue a hablar pero la interrumpí diciendo;
-Entonces… ¿qué haces aquí, Susi? Cogió aire y me dijo
- He venido a verte….
-Eso ya lo veo, pero ¿por qué? Lo nuestro acabó recuerdas, tú acabaste con ello.
- Lo sé…
Su tono de voz cada vez era más bajo, no entendía nada, ¿qué quería decir lo sé?